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  • 2 ¿Qué tiene que ver esto con la estadística?

De la correlación espuria a la tragedia real: Cuando los síntomas de un ACV se confunden con ebriedad

EPDI
Un nuevo caso en el transporte público de Santiago muestra cómo una interpretación errónea de una correlación (conducción errática = ebriedad) puede tener consecuencias fatales cuando no se considera la verdadera causa: un ACV.
Autor/a

Hans Sigrist

Fecha de publicación

22 marzo, 2026

1 Una correlación que vuelve a costar una vida

En marzo de 2026, un conductor del sistema Red (ex Transantiago) sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) mientras manejaba su bus. Los pasajeros, al verlo con la conducta errática, desorientado y con dificultades para hablar —síntomas típicos de un ACV— asumieron que estaba bajo los efectos del alcohol.

Lo enfrentaron y agredieron. Días después, tras permanecer internado en estado crítico, falleció.

El caso fue reportado por Chilevisión el 20 de marzo de 2026, con un titular que resume la trágica confusión: “Pensaban que estaba ebrio y sufrió ACV: Conductor del Sistema Red falleció tras semanas internado” .

No es la primera vez que ocurre. En 2023, un caso casi idéntico conmocionó al país. Ahora, dos años después, la historia se repite.

2 ¿Qué tiene que ver esto con la estadística?

Este caso es un ejemplo trágico de lo que llamamos correlación espuria: la asociación mental automática que hacemos entre “conducción errática + desorientación” y “conductor ebrio”. Es una asociación que tiene una lógica superficial, pero que en este contexto ocultaba la verdadera causa: un evento biológico impredecible.

Lo que los pasajeros no consideraron fue la tercera variable: el ACV produce síntomas externos casi idénticos a los de la intoxicación por alcohol. La falta de conocimiento sobre esta variable desencadenó una reacción catastrófica.

© 2026 Hans Sigrist